Con el paso de las décadas, la urbanización evolucionó de ser un lugar puramente de verano a una zona residencial permanente. Con servicios y estructuras propios como un supermercado, una capilla y un club social que sirve de punto de encuentro vecinal.
Además cuenta con instalaciones de tenis, pádel, fútbol, baloncesto y piscina, diseñadas para fomentar un estilo de vida saludable dentro del recinto.
Los más de 30 km de calles permiten disfrutar de la tranquilidad de largos paseos, y grandes recorridos para montar en bici o correr sin salir de la urbanización